El documento se basa en dos territorios piloto: Castilla-La Mancha (España) y el Parque Nacional del Appennino Tosco-Emiliano (Italia), y ofrece conclusiones y recomendaciones transferibles a otras regiones europeas. En el caso de Castilla-La Mancha, WOOD4LIFE tiene como objetivo aprovechar de forma más eficiente su amplio patrimonio forestal (3,8 millones de hectáreas, cerca de la mitad del territorio regional) mediante una combinación de herramientas digitales, apoyo técnico y trabajo colectivo entre industria, gestores y propietarios forestales. La iniciativa busca reactivar el sector de la madera, diversificar los ingresos a través de nuevos aprovechamientos forestales y reforzar la resiliencia de los territorios rurales frente al cambio climático.

Resultados del estudio 

Este trabajo se apoya en encuestas estructuradas, entrevistas en profundidad y análisis de gobernanza realizados con asociaciones de propietarios forestales, consorcios y entidades de gestión colectiva. En Castilla-La Mancha se elaboró un catálogo de 51 asociaciones forestales, de las cuales 10 fueron entrevistadas, con organizaciones que agrupan entre 25 y 770 miembros y gestionan superficies forestales de entre 500 y 9.000 hectáreas. 

Los resultados muestran organizaciones con una fuerte base democrática y comunitaria, pero también revelan limitaciones estructurales relevantes, entre ellas: 

  • Carencia de formas jurídicas adaptadas a la conservación del patrimonio natural en la legislación
  • Escasez de personal técnico estable y relevo generacional • Alta proporción de planes de gestión forestal caducados o inexistentes, además de carencia de planes realistas de inversión
  • Débil conexión con la cadena de valor de la madera y poca diversificación de aprovechamientos

“Uno de los resultados más relevantes del estudio muestra que el 50 % de las asociaciones de propietarios encuestadas considera que el nivel de gobernanza en sus propias agrupaciones es alto. Esto significa que las normas internas son conocidas por sus miembros, que existen sistemas de sanción definidos y que las decisiones se comunican de forma transparente”, explica Héctor Abarca, uno de los responsables del estudio.

Del diagnóstico a la acción 

Más allá del análisis, este análisis presenta planes de acción específicos orientados a superar los principales retos identificados. En Castilla-La Mancha, el plan de acción se centra en: 

  • Impulsar la gestión activa y la profesionalización de las propiedades forestales
  • Reforzar la visibilidad de las asociaciones y su relevo generacional
  • Promocionar la creación de nuevas asociaciones de propietarios en zonas de minifundio
  • Desarrollar herramientas digitales, líneas de financiación pública y servicios de apoyo
  • Fomentar la cooperación entre propietarios, técnicos e industria mediante acciones de dinamización y acuerdos de suministro 

Junto con el plan en el Parque Nacional del Appennino Tosco-Emiliano, se busca reconectar la gestión forestal con los mercados locales de la madera, mejorar la rentabilidad económica, reforzar el papel de las asociaciones y contribuir al almacenamiento de carbono a largo plazo. Además, estos resultados están diseñados para ser replicables en otros territorios, ofreciendo apoyo tanto a responsables públicos como a asociaciones forestales y agentes de la cadena de valor.