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martes, 15 junio 2021
Agroamb se convierte en la primera firma española en patrocinar los servicios ecosistémicos de un bosque FSC

Devesa da Rogueira

La firma lucense apoya la gestión forestal sostenible de la Devesa da Rogueira, en la Serra do Courel, el primer bosque en España y segundo en Europa en obtener la certificación FSC® que verifica sus impactos positivos sobre la conservación de la biodiversidad.
La certificación, impulsada por la consultora Asefor, pone en valor la gestión sostenible de sus recursos ambientales que hace la Comunidad de Montes vecinales en Mano Común de Rogueira e Cabana.


La empresa lucense Agroamb, referente gallego en el impulso de la economía circular, se ha convertido en la primera firma española en patrocinar los servicios ecosistémicos de un bosque certificado FSC, el de la Devesa da Rogueira, en Folgoso do Courel (Lugo).

La iniciativa, impulsada por la consultora Enxeñería Forestal Asefor y la Comunidad de Montes Vecinales en Mano Común (CMVMC) de Rogueira e Cabana, ha logrado convertir este valioso hábitat autóctono, ubicado en la Serra do Courel, en el primer bosque de España y el segundo de Europa en lograr la certificación FSC en servicios ecosistémicos.

Este tipo de certificaciones emitidas por FSC ponen en valor los beneficios que un ecosistema forestal aporta a la sociedad al mejorar la salud, economía y calidad de vida de las personas. En el caso de la Devesa da Rogueira pone en especial valor la aportación de esta joya medioambiental a la preservación de la biodiversidad, una inquietud muy presente en la filosofía de Agroamb desde su nacimiento hace dos décadas. Este acuerdo, en palabras del responsable de la compañía lucense, Severiano Ónega, es “una excelente oportunidad para proteger el patrimonio natural de nuestro entorno dando relevancia a la labor de sus comuneros, que han sabido gestionar estos maravillosos montes durante sin provocar alteraciones en el ecosistema”.

El director ejecutivo de FSC España, Gonzalo Anguita, ha valorado muy positivamente este patrocinio pues, destaca, “inaugura una nueva etapa de compromiso del sector empresarial con la protección de los bosques, su restauración y conservación, que reconoce la importancia de estos ecosistemas en el mantenimiento de nuestra calidad de vida”.

El convenio supone igualmente un refuerzo al compromiso que tiene Agroamb con el desarrollo sostenible del mundo rural gallego. También el cumplimiento de buena parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), iniciativa de Naciones Unidad de cuyo Pacto Mundial es firmante, además de vocal del Comité Ejecutivo de la Red Española, la empresa con sede en Castro de Rei.

Al respecto, Ónega subraya la “satisfacción que nos produce apoyar proyectos que ayudan a fijar población en zonas como O Courel, que sufrieron el éxodo rural en el pasado, y a alcanzar las metas de los ODS 13 (acción por el clima), 15 (vida de ecosistemas terrestres) y 17 (alianzas para lograr los objetivos), entre otros”, sostiene el responsable de la primera patrocinadora de servicios ecosistémicos del bosque.

Un bosque con ADN 100% gallego

La Devesa da Rogueira es el paradigma más puro de lo que sería un bosque autóctono gallego. Este espacio natural, ubicado en la Serra do Courel, alberga varios centenares de especies animales y vegetales en sus algo más de 400 hectáreas de extensión, donde se han identificado 21 tipos diferentes de formaciones boscosas. Estas cifras convierten a este enclave en uno de los lugares con mayor biodiversidad de toda la Península.

Para que la variedad de este bosque atlántico haya permanecido prácticamente inalterada han sido fundamentales las labores de gestión de los propietarios de la Comunidad de Montes Vecinales en Mano Común Rogueira e Cabana, cuya explotación ganadera en extensivo y con razas autóctonas es una de las piezas básicas en su relación con este espacio natural, único en Galicia. Su riqueza en abedules, tejos, hayas, serbales, avellanos, rebollos, castaños u orquídeas han justificado su designación por parte de la Xunta de Galicia como Zona de Especial Protección de los Valores Naturales e incluirlo en la Red Natura 2000.

Un bosque al servicio de todos y todas

Tal vez muchas personas no sean capaces de ver a primera vista el resultado tangible de los servicios que los ecosistemas aportan al planeta. A esos beneficios, que mejoran la salud, la economía y la calidad de vida de todos y todas, se les denomina “servicios ecosistémicos”.

Las cinco dimensiones del bienestar humano (materiales básicos, buenas relaciones sociales, libertad de acción, salud y seguridad) dependen, de forma directa e indirecta, de los tres tipos de servicios que son proporcionados por los ecosistemas y su biodiversidad:

  • Servicios de abastecimiento: Aquellas contribuciones directas al bienestar humano provenientes de la estructura de los ecosistemas. Forman parte de este tipo de servicios la alimentación, el agua dulce, los materiales de origen biótico (madera, celulosa, fibra textil…etc), los materiales de origen geótico (sal marina o continental), las energías renovables, las medicinas naturales o los principios activos.
  • Servicios de regulación: Aquellas contribuciones indirectas al bienestar humano provenientes del funcionamiento de los ecosistemas como pueden ser la regulación climática, regulación de la calidad de aire, regulación hídrica y depuración del agua, control de la erosión y fertilidad del suelo, regulación de perturbaciones naturales, control biológico y polinización de cultivos, entre otros.
  • Servicios culturales: Aquellas contribuciones intangibles que la población obtiene a través de su experiencia directa con los ecosistemas y su biodiversidad. Son ejemplos de ello el conocimiento científico, el conocimiento ecológico local, la identidad cultural y sentido de pertenencia, el disfrute espiritual y religioso, el disfrute estético de los paisajes, las actividades recreativas y de ecoturismo o la educación ambiental.

Con este acuerdo de patrocinio, pionero en España, Agroamb busca también concienciar a todos los actores de su entorno en la importancia de cuidar el capital natural y preservar la biodiversidad. Una preocupación inherente a su filosofía y a la que ha ido realizando diferentes aportaciones como puede ser el empleo de semillas autóctonas recuperadas por el Centro Investigaciones Agrarias de Mabegondo, como la del trigo caaveiro, de las que hoy en día cultiva más de 50 hectáreas.

La importancia de cuidar ese patrimonio es clave pues es la base del bienestar humano. La necesidad es planetaria, pero también se puede trasladar a la realidad más cercana. Preservar los ecosistemas españoles ayuda a reducir la vulnerabilidad a perturbaciones naturales externas como incendios, plagas o enfermedades emergentes, y también potencia la independencia antes las crisis de los mercados internacionales.