FSC España ha acompañado a varios grupos de corcheros durante una jornada de la campaña de corcho de este verano en Jimena de la Frontera, documentando la labor de las cuadrillas profesionales y la iniciativa Escuela de Corcheros, que promueve la Junta de Andalucía y ofrece formación a los jóvenes del medio rural donde se encuentran los alcornocales. El aprovechamiento forestal del corcho es el recurso más importante que muchas poblaciones de Andalucía y otras zonas de España, como Extremadura o Cataluña, siguen obteniendo de sus montes.
A diario convivimos con muchos elementos cuyo origen está en los alcornoques. La gestión forestal de este tipo de bosques en España es fundamental porque representa una buena parte de la identidad de los bosques mediterráneos. La técnica y el conocimiento de este trabajo físico que comienza al alba en las comarcas corcheras, principalmente en los meses de junio y julio, ha pasado de generación en generación pero necesita relevo.

El valor de la certificación FSC
La certificación FSC implica que se establecen en un monte estrictos requisitos de índole ambiental, social y económica. En Andalucía hay en torno a las 190.000 hectáreas certificadas FSC, con un incremento próximo al 12% en los últimos años en montes tanto públicos como privados.
En particular, la Junta de Andalucía ha estado dando un gran impulso a la certificación FSC hasta alcanzar las casi 83.000 hectáreas actualmente.
La certificación FSC aplica a la madera, pero también a los productos forestales no maderables como el corcho, la resina, los frutos, los productos del aprovechamiento cinegético y de la ganadería extensiva, hongos y setas, miel... En Andalucía hay mucha producción de productos forestales no maderables, principalmente el corcho. La certificación FSC del corcho implica que este producto viene de montes que están gestionados de manera sostenible, que los aprovechamientos se hacen correctamente sin dañar a los alcornocales y que se aboga por las buenas condiciones de los trabajadores y su correcta formación.
Actualmente en Andalucía hay en torno a las 77.000 hectáreas de montes con certificación FSC que tienen aprovechamiento de corcho. Con la certificación FSC se pretende poner en valor los productos forestales no maderables, de manera que toda la producción de un monte pueda salir certificada y pueda entrar en el mercado como certificado FSC.

Una joya de 170.000 hectáreas
El Parque Natural Los Alcornocales se creó en el año 1989, tiene una extensión de 168.000 hectáreas y destaca por algunas características muy singulares, como señala su director Juanma Fornell, quien destaca que nos encontramos ante “un espacio forestal continuo de 70 km de Sur a Norte por 40 km de Este a Oeste, sin poblaciones dentro pero con muchísima vida en su interior, y con el corcho como el aprovechamiento forestal fundamental”. Este espacio permite la vida y el soporte de la actividad económica de poblaciones como Alcalá de los Gazules, Jimena de la Frontera, Cortes de la Frontera, Los Barrios o parte de Tarifa.
Esta ubicación y sus características hacen del PN Los Alcornocales un lugar especial por su alto valor forestal y fauna, que en el caso de las aves es muy relevante por sus flujos migratorios. Sobre la historia de este entorno natural, cabe recordar que en el siglo XVIII aquí existieron "bosques de la marina", de donde se sacaba la madera de quejido del roble andaluz para la Marina. A partir de la explosión del uso del corcho para tapar los vinos, añade Fornell, se produce también un auge del alcornoque.
Ante ciertas ideas erróneas y frecuentes, el director del PN Los Alcornocales subraya que “un parque natural necesita actividad económica dentro. No puede ser una campana, no es una reserva natural, no es un paraje natural, es un parque natural. La ley de espacios naturales habla de la protección y de la dinamización socioeconómica de las poblaciones que viven dentro, porque tienen que ir de la mano”. Fornell alude a cómo, desde ese punto de vista, tiene que haber una “convivencia clara” y destaca el trabajo por favorecer las actividades económicas, atraer otras nuevas, siempre que sean sostenibles con la conservación del espacio.

La Junta de Andalucía, titular de esta superficie forestal certificada FSC
Estos alcornocales de la Junta de Andalucía, con producción de corcho, obtuvieron la certificación FSC en el año 2004. Según destaca Rafael J. Sánchez, ingeniero de montes de la Junta, “la certificación FSC ha supuesto un proceso de mejora continua desde el momento que empezamos en este largo recorrido”. Es verdad que el producto estrella, que en este caso es el corcho, es un producto que para extraerlo no hay que cortar el árbol. Es un producto sostenible en cuanto a que el árbol, si se hace bien esa operación y se hace bien el descorcho, pues sobrevive. Y esa quizás es la particularidad principal frente a otros aprovechamientos que hay en otros montes certificados, como puede ser madera, etcétera. Estos montes tienen un alto valor ecológico, una gran biodiversidad. "Tienen también una producción de bienes que van más allá de lo económico, como puede ser el agua, tan importante", afirma Sánchez.
Nos encontramos ante "un alcornocal ciertamente sensible, con una falta de regeneración importante, y esa es una de las grandes apuestas que está haciendo la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía", describe Rafael, quien también resalta cómo se avanza en un proceso de mejora continua para conseguir que estos alcornocales perduren en el tiempo "en la medida que podamos mejorarlo para las próximas generaciones".
En los proyectos de ordenación se estudian a fondo las diferentes zonas que se van a descorchar o las que no se van a descorchar, pues se podría perjudicar a la arboleda en algunos casos. También se valora la climatología del año, ya que en ocasiones se renuncia al descorche por riesgo de plagas, como por ejemplo la Limantria. Tras la planificación y el descorche, el corcho se clasifica, se le hace un refugado, una primera clasificación para separar corcho taponable de corcho no taponable y corcho delgado. En La Alcaidesa, otro monte público certificado FSC, se hace esa primera clasificación, se separa y se forman lotes con calidades concretas. A partir de entonces, se licita y el comprador ya puede ver exactamente qué lotes le interesan. Sánchez asegura que "todo este proceso ha dado mucha transparencia a esta operación, poder refugar el corcho frente a venderlo en árbol como se venía haciendo en los últimos años".

'Escuela de corcheros', una iniciativa pública para mantener el oficio
Continuamos la jornada en el Monte San José de las Casas, un monte de titularidad pública perteneciente a la Junta de Andalucía y que se ubica en el término municipal de Jimena de la Frontera, dentro del Parque Natural Los Alcornocales. Este monte está integrado en un Plan de Gestión Integral -de un grupo de montes públicos que está dentro de este espacio natural protegido- y eso permite gestionar de manera integrada todos los usos, aprovechamiento y necesidades del monte. Víctor Bonilla, ingeniero de montes de la Agencia del Medio Ambiente y en Agua de Andalucía, es el responsable del Plan de Gestión Integral Los Alcornocales y destaca que dentro de los usos y aprovechamientos "damos especial importancia al aprovechamiento corchero, un producto que mueve muchos recursos, tanto desde el punto de vista económico como desde el punto de vista social, pues se mueven muchísimos jornales para la extracción del corcho".
Desde la Junta de Andalucía se detectó ya hace un tiempo que el sector que se estaba envejeciendo de manera acelerada. Por esa necesidad de formar a gente joven que pueda ir sustituyendo a las personas que se van jubilando en el sector surgió el proyecto conocido como 'Escuela de corcheros'. La actividad consiste, en la práctica, en la realización de un descorche con personal no cualificado. Víctor Bonilla explica que en esta ocasión participan ocho alumnos, sin experiencia previa en descorche, pero vinculados a las zonas rurales del parque natural y al sector forestal: "Dos monitores les enseñan todas las labores propias de descorche: el manejo del hacha, el descorche propiamente dicho, el desembosque de los productos, el estibado y también el clasificado, que es una labor también importante, puesto que no todo el corcho es igual ni tiene el mismo valor, y es necesario saber qué calidades tiene para su posterior venta".
Para muchos de estos jóvenes andaluces se trata de su primer trabajo: "Probablemente sea la primera vez que están dados de alta, el primer sueldo que reciben. Son chavales que viven en la zona y que tienen cierta vinculación o afinidad. Se nota mucho ánimo y mucha ilusión en el aprendizaje, añade Víctor.

Pepe Cenizo y Antonio Ríos, maestros corcheros
Escuchar a Pepe Cenizo permite conocer buena parte de la historia del sector extractivo del corcho, un hombre que desde niño ya acompañaba a su padre y otros corcheros de la zona. Muchas décadas después, viajando allá donde hubiera alcornocales que descorchar, desde Cádiz hasta Liébana, este hombre constata los efectos claros del cambio climático: campañas de descorche más cortas durante el verano, la reducción del aprovechamiento corchero en esta zona de Andalucía (unos 90.000 quintales perdidos) y, sobre todo, la pérdida de mano de obra. Cenizo es uno de los maestros corcheros, junto con Antonio Ríos.
La paletilla, el gatillo y el cabo del hacha fina y afilada. Atajarrear el tronco del alcornoque, el bornizo, el segundero, la capa madre. El anillo, el bornizo, la plancha de corcho. Es parte del rico vocabulario que las distintas generaciones de corcheros han venido manteniendo con el paso del tiempo y este oficio duro, que exige estar ya al alba en el monte para aprovechar así cada minuto de luz solar antes de que las altas temperaturas impidan continuar estas jornadas extenuantes.
Pepe y Antonio transmiten con pasión su oficio y los jóvenes abren ojos y orejas con cada pequeña historia. Se respira compañerismo y buen ambiente entre el grupo: "Nos gusta mucho porque vamos quedando menos corcheros, los antiguos se están jubilando, no hay gente nueva y gracias a la Junta de Andalucía y esta escuela muchos chavales quieren seguir en la saca del corcho", comenta Antonio.
